Miedo al agua
Necesidades especiales
Sesiones diseñadas para que te sientas segura y con libertad de decisión en todo momento. A través de propuestas suaves, juegos, ejercicios respiratorios y sobre todo mucha presencia, nos abriremos a crear un espacio donde el miedo al agua se acabará transformando en confianza.
Sesiones de 40 minutos
Grupos reducidos (máx. 3 pax)
Adaptado a tu propio ritmo

He acompañado a muchas personas, tanto niños como adultos, que sentían miedo al agua. Y quiero decirte algo importante... ¡el miedo es tu amigo!
El miedo es una emoción legítima que merece ser escuchada y abrazada, no superada a la fuerza. Nos trae un mensaje muy claro, y nos permite mirar cuánto riesgo real hay detrás de eso que nos asusta.. porque, a menudo, ese miedo no es nuestro y lo podemos soltar.
Mi enfoque es totalmente respetuoso: simplemente te acompaño desde donde estés, a tu ritmo, proponiéndote pequeñas acciones que sean nuevas para ti pero que te mantengan dentro de tu sensación de seguridad, y celebrando cada paso que das hacia una nueva relación con el agua.
Las sesiones están diseñadas para que te sientas segura, contenida y con libertad para decidir en todo momento.
A través de propuestas suaves, juegos, ejercicios respiratorios y, sobre todo, mucha presencia, vamos creando un espacio donde el miedo puede transformarse en confianza. No se trata solo de aprender a nadar, sino de sanar un vínculo y de reconectar con tu cuerpo, con tu poder y con tu capacidad de disfrutar.
Nada hay más transformador y poderoso que experimentar tu capacidad de hacer algo que creías imposible. Eso es, litearlmente, el "poder".
Preguntas habituales
El rechazo a meter la cabeza en el agua es relativamente frecuente en niños pequeños, y suele tener su origen en alguna experiencia negativa. Cuando los peques no controlan la apnea, el simple hecho de acercarse a la superficie puede ser suficiente para que les entre agua por la nariz o por la boca cuando están inhalando. Esto, si ocurre de forma imprevista y no se acompaña de manera oportuna, puede crear un rechazo muy grande, incluso una especie de fobia.
Lo primero es no presionar al peque para que "lo intente", ni desacreditar sus sensaciones y su miedo diciéndole cosas como "venga, que no pasa nada", ni compararle con otros niños que sí han aprendido a hacerlo. Después, lo ideal es buscar la ayuda de un profesional respetuoso que pueda enseñarle la técnica, siempre desde el juego, y sin forzar ni asustar al niño/a.