Infantil
De 3 a 4 años
Actividad especialmente enfocada en el inicio a la autonomía en el medio acuático, en un entorno absolutamente respetuoso y sin traumas. El objetivo de la sesión infantil de 3 a 4 años es que los niños empiecen a experimentar las inmersiones autónomas sin presión, para después pasar a la flotación y más adelante a los desplazamientos. ¿Cómo? ¡Jugando!
Sesiones de 40 minutos
Grupos reducidos (máx. 6 peques)
Papás y mamás bienvenidos
En una actividad acuática infantil de 3 a 4 años es importante que no le llames "clase": ¡Dile que va a jugar!
Si tu peque ha tenido alguna mala experiencia previa y no quiere ir sin tí a clases de natación, ¡no te preocupes! Existe un lugar en el que puedes entrar al agua con él o ella, y es éste.
En las primeras sesiones dejaremos que sea el peque quien decida entrar al agua (ocurrirá antes de lo que piensas), y a partir de ahí iremos detectando las claves de su miedo y disolviéndolas una a una.
El éxito está garantizado, ya que es nuestra especialidad y tenemos largos años de experiencia en este ámbito.
Te sorprenderá lo fácil que parece, cuando el peque se siente escuchado y acompañado. La clave es el sistema nervioso, y la sensación de seguridad. Es ahí donde reside el gran secreto, donde está la llave del aprendizaje. Mientras un ser humano percibe peligro, su sistema de alerta está activado, inhibiendo los mecanismos que permiten la percepción amplia de una experiencia y la integración del aprendizaje.
Pero ¿qué ocurre cuando estamos relajados, nos sentimos conectados con nosotros mismos y con las personas que nos guían? Ah.. ahí abrimos las compuertas, los recursos pueden entrar en nuestro sistema, y quedarse ahí bien anclados, para siempre. Por eso tantas familias nos siguen escribiendo años después: "Nuestro peque ama el agua, ahora es capaz de hacer un deporte acuático con disciplina pasándolo en grande.. y eso es algo que empezó en las sesiones de Ser en el Agua".
Preguntas habituales
El rechazo a meter la cabeza en el agua es relativamente frecuente en niños pequeños, y suele tener su origen en alguna experiencia negativa. Cuando los peques no controlan la apnea, el simple hecho de acercarse a la superficie puede ser suficiente para que les entre agua por la nariz o por la boca cuando están inhalando. Esto, si ocurre de forma imprevista y no se acompaña de manera oportuna, puede crear un rechazo muy grande, incluso una especie de fobia.
Lo primero es no presionar al peque para que "lo intente", ni desacreditar sus sensaciones y su miedo diciéndole cosas como "venga, que no pasa nada", ni compararle con otros niños que sí han aprendido a hacerlo. Después, lo ideal es buscar la ayuda de un profesional respetuoso que pueda enseñarle la técnica, siempre desde el juego, y sin forzar ni asustar al niño/a.






