BEBÉS 0-8 MESES

CON MAMÁ Y/O PAPÁ

Durante los primeros seis meses de su vida, el bebé irá controlando los músculos de los ojos, la cabeza, los hombros, los brazos, las manos y por último de las piernas, los dedos y los pies. Irá perfeccionando los reflejos que al nacer le servían para adaptarse al medio. Sus necesidades, en esta etapa, son básicas… en resumen, necesitan estar cerca de su mamá.
Esta actividad acuática está pensada para que sus primeros baños sean una experiencia absolutamente placentera acompañados de sus mamás y sus papás. El objetivo de estas sesiones es la adaptación al medio acuático, y el planteamiento es que éste sea lo más relajado y natural posible. La premisa es que si los adultos disfrutamos de nuestro cuerpo en el agua, los bebés que están con nosotros lo harán también. Tendremos en cuenta sus neuronas espejo, que tienen como funciones principales el aprendizaje y la empatía.

Durante la sesión se irán ofreciendo posibles experiencias para los bebés, guiadas por sus padres y de vez en cuando, si es oportuno, también por la monitora. El nivel al que llegue cada bebé dependerá de lo que los padres consideren confortable, y sobretodo de lo que el propio bebé vaya demandando en función de su desarrollo y su propio interés. En ningún caso se fuerza al niño a hacer nada que no quiera hacer. Lo más importante es que el bebé sea feliz en el agua.

A TENER EN CUENTA

Pañal de agua o bañador antifugas
Papá y mamá son bienvenidos
Cloración salina, temperatura 32º
Duración 45 min.
Grupos reducidos, máx. 6 bebés

``La libertad y la integridad de cada ser humano se hacen en el vientre y en el regazo materno.``

Casilda Rodrigáñez

“Inés eres una maestra, una mano en el camino. Nexo de mamas y papas ilusionados, de sonrisas y de relojes parados, de bebes queridos por el vaivén del agua que envuelve tu amor y profesionalidad. Eres una gran mamá delfina.”

Neus y Aitana

“Con Inés he descubierto junto a mi hija un medio, el agua, donde conocernos, reír, generar confianza mutua y sentirnos libres. Desde apenas 4 meses mi hija ha disfrutado del agua sin temor ni obligación, desde mover sus piernitas, o desarrollar el sentido de flotación o el poder mamar dentro de un medio (en el fondo, bien conocido para ella por ser el medio en el que se encontraba cuando estaba e el útero). Esa es la magia de estar junto a Inés, que hace que estar en el agua sea lo más lógico y natural, sin presiones y con mucho cariño. Gracias.”

María y Jade

“Siempre fue importante para el papá de Mar y para mi el agua y lo que sentimos dentro de ella, hasta el punto de llamarla así. Con Inés sientes la libertad de conocer a tu bebé en otro medio, de que se conozcan ellos mismos y de que aprenda que el agua es un lugar seguro y maravilloso donde aprender a vivir y a SER EN EL AGUA “

Lorena y Mar

``Ha sido un placer descubrir el agua con Inés, con toda la tranquilidad y el respeto del mundo. Nosotros hemos aprendido que la clave es siempre disfrutar, una gran lección para el agua y para la vida.``

Carlota y Nicola

“Conocimos a Inés a través de una amiga, empezamos las clases de natación con nuestro bebé de 3 meses y estamos encantados, además de su profesionalidad es un encanto. Confiamos en ella desde el primer momento y todo ha ido de maravilla, nuestra nena está hecha una sirena. También el ambiente de las clases es genial.”

Verónica y Valentina

“Nuestra profe Inés es muy dulce y cariñosa con los peques...se nota que sabe, que le encantan y que dedica su vida a ellos, además de profe, se hace sentir amiga, como una más. Mi peque va muy contento y sin miedos y eso da una tranquilidad y un sentimiento difíciles de explicar. Es tan bueno para nuestros bebés como para nosotras, que nos sentimos también muy acompañadas en esta preciosa pero no fácil labor de la crianza.”

Elisa y Martín

``Inés es una persona integra y buena profesional, se toma muy en serio su trabajo, es cariñosa con los niños y su forma de hacer genera tanta confianza que no dudas ni un momento en sumergir a tu pequeño de 5 meses debajo del agua. Desde que ha se ha ido a Valencia, hemos probado varios profesores con Sergio, y tanto él como nosotros nos seguimos acordando de Inés.``

Ana y Sergio

“Me llamo Samuel y empecé con Inés desde los 5 meses de edad, desde el primer momento sentí que ella era la mejor pues me hacia sentir bien dentro del agua (como ya sabéis nos cuesta un poquito al principio). Inés con su paciencia me enseñó poco a poco, con juegos como su base, y yo me lo pasaba pipa, así empecé a pedirle a mi mamá que todos los días fuéramos a la piscina con Inés, porque me divertía y aprendía. En un curso, empezando con cinco meses, aprendí a flotar yo sólo y a sumergirme dentro del agua sin miedo, saliendo yo solito a flote. Al año siguiente también estuvimos con ella, siempre maravillosa, hasta que se fue y nos tuvimos que ir con otros profes (me costó mucho hacerme a la idea de que Inés ya no era mi profesora y lo pase muy mal, lloraba al ir a la piscina porque los profes nuevos no eran como ella, no tienen tanta paciencia ni me dan tanto amor como Inés). Por eso escribo esta carta, para (si es posible) poder recuperar al mejor profesora de natación que existe, te lo dice mi mamá que también es monitora de natación.
Es excepcional.”

Alexia y Samuel

“Con Inés pasé el curso pasado, desde que mi hija Aitana tenía 5 meses. Me gusta mucho su filosofía en las clases, porque el bebé es lo primero y hace que para los niños la relación con el agua no sea traumática. El cariño que inspira en sus clases es esencial, tanto para los peques como para las papás que vamos con ellos. Sabe transmitir la tranquilidad necesaria en cada momento y conectar con los bebés.
En definitiva, Inés me parece una persona muy íntegra, buenísima en su trabajo, que transmite pasión que siente por esta actividad y que lo hace con mucho amor.”

Carmen y Aitana

PREGUNTAS FRECUENTES

¿A partir de qué edad se puede empezar a llevar a un bebé a la piscina?

Los bebés están diseñados para poder ir al agua en cuanto nacen. ¡De hecho, es para ellos más natural el medio acuático, después de 9 meses de vida en el líquido amniótico! Lo que debemos tener muy en cuenta es a qué piscina vamos a llevar al bebé, y más en concreto, las condiciones higiénico sanitarias y las temperaturas, tanto del agua como del ambiente y de los vestuarios. Si las condiciones son idóneas, en esta escuela puedes empezar desde el segundo mes de vida del bebé: la adaptación al medio acuático no se verá interrumpida por esos meses de vida “en seco”, en los que el bebé comienza a moverse y a usar su peso “con gravedad”. Le darás también la oportunidad de moverse en el agua, utilizando su cuerpo de una manera diferente e incorporando todas esas sensaciones motoras a su registro desde el comienzo. Su estructura cerebral se desarrollará entonces de otra manera. Es como cuando un bebé crece desde el comienzo con dos idiomas “maternos” y se hace bilingüe.

¿Qué temperatura mínima debe de tener la piscina?

La temperatura del agua no debería estar nunca por debajo de los 32-33 grados, y la del ambiente debería de oscilar en +/-  2 grados con respecto a ésta. Asegúrate de preguntar y de conocer la instalación antes de empezar.

¿Es cierto que si empiezan muy temprano mantienen intacto su reflejo de apnea?

Sí. Los recién nacidos tienen como base de su comportamiento motor los movimientos reflejos; son los primeros movimientos característicos que aparecen en el ser humano desde el momento del nacimiento. Constituyen la forma más sencilla del movimiento: respuestas motrices simples y rápidas de carácter involuntario (no están bajo control central, sino por los centros cerebrales inferiores) y de ejecución inconsciente. Estos movimientos no dependen en absoluto del aprendizaje, digamos que “los traemos instalados”. Sin embargo, suponen la base sobre la que éste se desarrolla.
La historia de la evolución ha conllevado un aumento del tamaño del cerebro y de la cabeza del bebé humano, sumados al estrechamiento de la pelvis materna al comenzar la bipedestación. Como consecuencia, la gestación humana se ha acortado, reduciendo la madurez de los sistemas en el momento del nacimiento, para garantizar que el bebé pueda atravesar el canal de parto. El bebé humano nace indefenso e inmaduro. Los reflejos garantizan su supervivencia fuera del útero.
El caso concreto del reflejo de apnea es muy evidente si observamos cómo un bebé cierra la glotis cuando recibe aire sobre las vías respiratorias o agua sobre su carita. En cualquier caso, no se debe dar nada por hecho, ni sumergir al bebé sin la supervisión de un profesional, para evitar experiencias desagradables. Recuerda que el bebé se rige por su cerebro emocional y cualquier sensación de peligro extremo puede quedar como impronta en su universo emocional, condicionando sus comportamientos futuros.

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